OLIVERIO GIRONDO - ESPANTAPÁJAROS 12
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden y se entregan.
Enrique Banchs - Si fuera tiempo
Si fuera tiempo - Enrique Banchs
¡Si fuera tiempo de empezar la vida...!
En decisivo instante asi pensaba
cuando de iluso olvido sólo esclava,
mi alma parecía redimida.
¡Mísera libertad!: ¿qué me dejaba?
Me acordaba por quien tengo perdida
la leve edad que al porvenir convida
y el antiguo vigor que levantaba
mi nombre entre los seres argentinos.
Después decía, como quien delira:
ama sólo a los pájaros divinos,
a la divina soledad aspira
y a la azulada sombra de los pinos...
Y la llamaba, como quien delira.
Enrique Banchs.
¡Si fuera tiempo de empezar la vida...!
En decisivo instante asi pensaba
cuando de iluso olvido sólo esclava,
mi alma parecía redimida.
¡Mísera libertad!: ¿qué me dejaba?
Me acordaba por quien tengo perdida
la leve edad que al porvenir convida
y el antiguo vigor que levantaba
mi nombre entre los seres argentinos.
Después decía, como quien delira:
ama sólo a los pájaros divinos,
a la divina soledad aspira
y a la azulada sombra de los pinos...
Y la llamaba, como quien delira.
Enrique Banchs.
Enrique Banchs - LA ALEGRE SEGURIDAD
LA ALEGRE SEGURIDAD - Enrique Banchs
¿Alguna vez en una cabellera
negra visteis prendida una magnolia?,
¿visteis saltar en la violeta noche
la indómita presencia de la llama?
Así tengo en la sombra de mi alma
la confianza de pie, clara y robusta.
¡Con qué viril serenidad esta tarde
de estío voy por la ciudad nativa!
Así se siente el árbol cuando todas
sus ramas, en un ímpetu de brotes,
casi hacen ruido produciendo flores.
Al porvenir lo agarro con mis manos
como se tiene un pájaro. Me apoyo
en mi fe, cual si fuera una brillante
lanza de acero, y el dormido espíritu
ágil, vibrátil, nuevo, se levanta.
¡Qué pureza bravia y qué inocente
desprecio fluye de mi ser tranquilo!
Descubierta la frente me adelanto
hacia el sol, sonriendo...
Enrique Banchs
¿Alguna vez en una cabellera
negra visteis prendida una magnolia?,
¿visteis saltar en la violeta noche
la indómita presencia de la llama?
Así tengo en la sombra de mi alma
la confianza de pie, clara y robusta.
¡Con qué viril serenidad esta tarde
de estío voy por la ciudad nativa!
Así se siente el árbol cuando todas
sus ramas, en un ímpetu de brotes,
casi hacen ruido produciendo flores.
Al porvenir lo agarro con mis manos
como se tiene un pájaro. Me apoyo
en mi fe, cual si fuera una brillante
lanza de acero, y el dormido espíritu
ágil, vibrátil, nuevo, se levanta.
¡Qué pureza bravia y qué inocente
desprecio fluye de mi ser tranquilo!
Descubierta la frente me adelanto
hacia el sol, sonriendo...
Enrique Banchs
Enrique Banchs - BALBUCEO
Balbuceo - Enrique Banchs
Triste está la casa nuestra,
triste, desde que te has ido.
Todavía queda un poco
de tu calor en el nido.
Yo también estoy un poco
triste de que te has ido;
pero sé que alguna tarde
llegarás de nuevo al nido.
¡Si supieras cuánto, cuánto
la casa y yo te queremos!
Algún día cuando vuelvas
verás cuánto te queremos.
Nuca podría decirte
todo lo que te queremos:
es como un montón de estrellas
todo lo que te queremos
Si tú no volvieras nunca,
más vale que yo me muera...;
pero siento que no quieres,
no quieres que yo me muera.
Bien querida que te fuiste,
¿no es cierto que volverás?;
para que no estemos tristes
¿no es cierto que volverás?
Enrique Banchs.
Triste está la casa nuestra,
triste, desde que te has ido.
Todavía queda un poco
de tu calor en el nido.
Yo también estoy un poco
triste de que te has ido;
pero sé que alguna tarde
llegarás de nuevo al nido.
¡Si supieras cuánto, cuánto
la casa y yo te queremos!
Algún día cuando vuelvas
verás cuánto te queremos.
Nuca podría decirte
todo lo que te queremos:
es como un montón de estrellas
todo lo que te queremos
Si tú no volvieras nunca,
más vale que yo me muera...;
pero siento que no quieres,
no quieres que yo me muera.
Bien querida que te fuiste,
¿no es cierto que volverás?;
para que no estemos tristes
¿no es cierto que volverás?
Enrique Banchs.
Enrique Banchs - EL AGUILUCHO
EL AGUILUCHO - Enrique Banchs
Las lanzas del Cid están ayuntadas.
Sale el sol. ¡Qué bello, Dios, el sol que sale!
Las barbas del Cid están alumbradas
del sol, como rosas de un bello rosale.
Una aguililla se paraba en la
Segur del Moro, Villa de Fuerza;
Cid Ruy Diaz de Vivar. —Cid, tenia
en la cabeza, Señor, no se te olvide
que el pájaro trae gloriosa promesa;
lo soltaron los ángeles del cielo;
la corona apretará tu cabeza—.
Mio Cid con la mano asusta el ave.
Mio Cid dice: por nada de este mundo
contra el rey alzaré la espada grave.
Enrique Banchs
BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO - SONETO DE TUS VÍSCERAS
BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO - SONETO DE TUS VÍSCERAS
Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada
Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus ríñones
y a tu matriz profunda y renovada.
Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.
Quiero gastar tus visceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.
Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada
Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus ríñones
y a tu matriz profunda y renovada.
Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.
Quiero gastar tus visceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.
Alfonsina Storni - EL DIVINO AMOR
Alfonsina Storni - EL DIVINO AMOR
Te ando buscando amor que nunca llegas,
Te ando buscando amor que te mezquinas,
Me aguzo por saber si me adivinas,
Me doblo por saber si te me entregas.
Las tempestades mías, andariegas,
Se han aquietado sobre un haz de espinas,
Sangran mis carnes gotas cristalinas
Porque a salvarme, oh niño, te me niegas.
Mira que estoy de pie sobre los leños,
Que a veces bastan unos pocos sueños
Para encender la llama que me pierde.
Sálvame, amor, y con tus manos puras
Trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.
Te ando buscando amor que nunca llegas,
Te ando buscando amor que te mezquinas,
Me aguzo por saber si me adivinas,
Me doblo por saber si te me entregas.
Las tempestades mías, andariegas,
Se han aquietado sobre un haz de espinas,
Sangran mis carnes gotas cristalinas
Porque a salvarme, oh niño, te me niegas.
Mira que estoy de pie sobre los leños,
Que a veces bastan unos pocos sueños
Para encender la llama que me pierde.
Sálvame, amor, y con tus manos puras
Trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.

